CAF -banco de desarrollo de América Latina- pretende destinar USD 122 millones para impulsar la movilidad eléctrica en Panamá, Paraguay y Uruguay a través del Programa de Movilidad Eléctrica y Transporte Bajo en Carbono (E-MOTION), que actuará como acelerador de mercados. la introducción de la movilidad eléctrica y ayuda a cerrar la brecha entre los proyectos piloto y el despliegue masivo de vehículos eléctricos pesados.
CAF y GCF comprometerán un total de USD 231 millones para el programa E-MOTION de cuatro fases. La primera parte tiene como objetivo crear el ecosistema y sentar las bases para la transición a la movilidad eléctrica. Los tres componentes restantes, cofinanciados por CAF, desarrollan modelos de negocio innovadores para el despliegue de grandes flotas de autobuses eléctricos, camiones ligeros comerciales (públicos y privados) e infraestructura de carga rápida. Además, E-MOTION contará con un Plan de Acción de Igualdad de Género para mejorar el acceso equitativo, seguro, inclusivo y libre de acoso sexual al transporte público.
“América Latina y el Caribe cuentan con fuertes ventajas competitivas en la promoción del transporte sostenible y especialmente de la movilidad eléctrica. Este financiamiento refuerza el liderazgo de Panamá, Paraguay y Uruguay en la creación de alianzas público-privadas para reducir las emisiones del sector transporte, uno de los mayores contribuyentes al calentamiento global, y convertirse en un referente de crecimiento verde no solo en América Latina y el Caribe. región, sino a nivel mundial. Además, esta iniciativa es parte de nuestra estrategia para convertirnos en el banco verde de la región”, afirmó el presidente ejecutivo de CAF, Sergio Díaz-Granados.
América Latina y el Caribe cuenta con una de las matrices de generación eléctrica más limpia del mundo gracias a la alta proporción de energía renovable. La participación de la producción de energía renovable en la matriz energética de Panamá es del 81%, la de Paraguay del 100% y la de Uruguay del 98%.
La adopción de la movilidad eléctrica permite a los países sentar las bases para descarbonizar el sector, así como mejorar la calidad del aire, reducir los problemas de contaminación del aire y minimizar la dependencia de los combustibles fósiles importados. Todo ello ayuda a impulsar nuevas actividades económicas y crear empleos relacionados con la cadena de valor de los vehículos eléctricos, introducir modelos de negocio público-privados innovadores para modernizar los sistemas de transporte público y promover un cambio holístico en la movilidad urbana sostenible que asegure la sostenibilidad en el tiempo.